"Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía." Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) Escritor francés.
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lunes, 20 de mayo de 2019

Cable-Vuelo, Canopy, Tirolina, Bici-Vuelo, Teleférico... Su (in)Conveniencia en Lago de Tota

Cable-Vuelo, Canopy, Tirolina, Bici-Vuelo, Teleférico, y tantas otras posibilidades o nombres para movilizarse por cables, y para diversos fines. En el Lago de Tota, ya circulan rumores de intenciones para instalar desarrollos públicos o público-privados en esa dirección, para el turismo, conectando la zona litoral con islas, cruces litorales sobre el lago, y similares.

Ya se escuchan casos como en Cuítiva, la administración local actual promoviendo en algunos escenarios y ante su propio Concejo Municipal, la opción de tener amplias facultades para disponer de los bienes públicos, pensando en construir Cable-Vuelo para conectar zona norte de la cuenca, con la isla Santo Domingo (también conocida como isla del amor, costa norte cercana a Llano de Alarcón) y así "generar empleo" y atraer "miles y miles de turistas". O el caso de Aquitania, de un reciente candidato a su alcaldía anunciando planes para crear tales infraestructuras con el fin de "atraer miles de visitantes... gestionando recursos con entes nacionales e internacionales" para así "impactar" en la economía con "cientos de empleos" y una "mejor calidad de vida" en el municipio, ofreciendo Cable-Vuelo, Teleférico, y Bici-Vuelo, anexando fotografías ilustrativas de sus planes.

Veamos de manera preliminar sobre la (in)conveniencia de tales "desarrollos" y "atracciones" en el Lago de Tota.

Sea lo primero advertir que, cualquier comparativo con desarrollos o infraestructuras similares en otros lugares (del país o del mundo), debe hacerse en riguroso contexto, para discutir un comparativo de manera responsable. No por el hecho de que tales cosas existan en tal o cual lugar, significa de facto que sean positivas, o que sea factible pensarlo igual para hacerlo en el Lago de Tota.

Entre las primeras preguntas a resolver, ante tales planteamientos y la gestión integral que suponen, serían las siguientes:

  • ¿Cómo está la línea base en cuanto a necesidades básicas del territorio y las comunidades locales? (ej. agua potable para consumo, saneamiento, tratamiento de aguas residuales, salud integral, vivienda digna, educación de calidad, transporte público, infraestructura comunal digna para el desarrollo humano de niños, jóvenes y ancianos).

    Porque, si lo anterior ya está resuelto a cabalidad y manejado de manera positiva en los municipios de cuenca, sería moralmente aceptable someter a discusión y contradicción nuevos planteamientos de alto impacto en el territorio (el que sea), de lo contrario sería simplemente una elocuente irresponsabilidad atraer al territorio más incertidumbre.
  • ¿Qué estándar tiene y qué nivel de mantenimiento y seguridad ha recibido históricamente -o recibe- la infraestructura municipal pública? (ej. edificaciones municipales, infraestructura pública de inmuebles, vehículos, orden y limpieza, manejo estético urbano y rural, plantas de manejo al agua de consumo o tratamiento del agua residual -si las hay-, edificaciones educativas, instalaciones deportivas).

    Porque, si dicha infraestructura tiene un alto estándar y altos niveles de mantenimiento, adecuación y cuidado para un funcionamiento pleno bajo el rigor de las normas que le apliquen, sería dable pensar que algo nuevo por hacer recibiría similar trato, si así se optara luego de decisiones participativas y rigores legales del caso. De lo contrario, es fácil suponer qué destino reciba cualquier nueva iniciativa, y para el caso (cable-vuelo y afines) el nivel de riesgos a los que se verían expuestos los usuarios con el paso del tiempo, y el cúmulo de complicaciones para el manejo de lo público por cuenta de reclamaciones.
  • ¿Qué tan incluyente, respetuosa y participativa es la administración de lo público y aquello asociado al planeamiento municipal, en la cuenca del Lago de Tota? (ej. consultas académicas previas, consultas a la comunidad, adopción de recomendaciones, invitaciones abiertas y transparentes, real preocupación por el sano y respetuoso debate con todos los actores de cuenca).

    Porque, si los niveles de lo anterior son altos y ampliamente reconocidos como ejemplares a nivel nacional, en los municipios de cuenca, sería confiable someter a consideración cualquier nuevo desarrollo. De lo contrario, cualquier nuevo planteamiento solo trae dudas y preocupación, de que el manejo de lo público no respete normas elementales de honestidad y transparencia con las comunidades locales.
  • ¿Qué tanta idoneidad moral y técnica demuestran los administradores y funcionarios públicos o aspirantes a serlo, en la administración de lo público? (ej. reconocimientos públicos, ausencia de investigaciones, aceptación general de la sociedad).

    Porque, si lo anterior no tiene tacha ni duda, resulta bienvenido el debate. De lo contrario, plantear nuevos desarrollos de alto impacto en el territorio solo terminarían atizando nuevos conflictos, en directo detrimento de la gobernanza local.
  • ¿Qué análisis de sostenibilidad y miramiento de armonía entre lo económico, lo social y lo ambiental, se tiene sobre los nuevos planteamientos, y qué tanto se ha consultado con rigurosidad sobre el encaje de los mismos en los ODS -Objetivos del Desarrollo Sostenible-? (ver ODS: aquí).

    Porque, si lo anterior demostrara verdadero rigor y cuidado en su análisis, de nuevo sería bienvenido el debate a nuevas propuestas. De lo contrario, si (por ejemplo) solamente se enfoca la mirada en lo económico en desmedro o indiferencia del análisis sobre lo socio-cultural y lo ambiental, sería claro que de pleno, en el mundo de hoy, cualquier planteamiento que descuide el necesario rigor de dichos temas, será de mal recibo.
  • ¿El territorio es ejemplo de sostenibilidad en todas sus prácticas y todos sus sectores, y el 'cambio climático' está priorizado en todas las decisiones sectoriales y administrativas? (ej. sector agrícola, turismo, pecuario -incluyendo el acuícola-).

    Porque, de nuevo aquí, si lo anterior es afirmativo y de alto nivel como ejemplo en la región y en el país, cabe poner en la mesa la discusión de nuevos planteamientos en la cuenca. De lo contrario, no solamente resulta riesgoso, sino altamente irresponsable.

Lo anterior, por citar apenas las primeras inquietudes preliminares, previas a cualquier debate ante planteamientos de semejante tenor en nuestro territorio de cuenca Lago de Tota.

A primera vista, siendo en algo conocedores de las realidades de cuenca luego de casi 10 años de dedicación a esta gobernanza local y desde variados frentes, y por tanto de las verdades frente a las anteriores inquietudes preliminares, esto sumado al hecho que el único real interés que motiva tales planteamientos parece ser aquel de atraer "miles y miles" de turistas, sin riguroso análisis ni planeamiento; en conjunto conduce al obvio rechazo de tales iniciativas, por evidente inconveniencia ante el notable riesgo que supone en la profundización de los males y conflictos de cuenca, en razón al obvio ambiente de insostenibilidad, imprudencia y superficialidad que ya se percibe en las acciones propuestas.

Imagen de referencia, caso Honister, Lake District (UK)
Nota al margen: 
Me permití consultar otros ejemplos que pudieran servir de espejo en el debate, y encuentro por ahora dos significativos, en la región Lake District, del Reino Unido. Y en ambos, una comunidad "amiga" de los lagos y su territorio, enfrenta con alto rigor iniciativas público-privadas de dicho tenor (cable-vuelos y similares), aportando un amplio y documentado debate. No obstante, tengamos presente qué contexto y qué respuestas preliminares existen allí, para que se haya abierto el debate.   
Los dos casos anteriores son visibles aquí: (i) En la región Thilmere (ver aquí), discusiones abiertas desde el año 2012, no se sabe aún si un reciente plan aprobado, se confirme (ver aquí documentación oficial completa), y (ii) en la región de Honister (ver aquí), planteamiento finalmente retirado.  
En la revisión de ambos debates, la comunidad ha documentado ampliamente los argumentos para rechazar tales planteamientos, por inconvenientes al bien común.

Se abre así un nuevo caso para el análisis en la cuenca del Lago de Tota, que desde ya ojalá convoque la participación, la vigilancia y el interés amplio de la comunidad, en beneficio de lo público y de aquello que es común y nos pertenece a todos.

Sumando a todo lo anterior me pregunto, por ejemplo, qué impactos sobrevienen a un turismo masivo (de 'miles y miles' de visitantes), qué tipo de afectaciones a la tranquilidad y por efecto de tráfico y ruidos diversos han de llegar con esto, qué clase de empleo se genera, quién es el beneficiario real de esto (¿es la comunidad?), qué impactos trae a la biodiversidad y el paisaje, qué clase de destino queremos darle a lugares de conservación como las islas, y finalmente, qué conviene en términos de turismo para un escenario como el Lago de Tota que ya, por si solo, es de alto atractivo y potencial al turismo de humedales dispuesto a disfrutar y reconocer servicios que pongan en valor las virtudes ambientales del lugar (y no las artificiales o mecanizadas).


Felipe Andrés Velasco
Director, Fundación Montecito

Sogamoso, 20/may 2019


PS.- (22/may, 2019):

Iniciativas de esas, bien planeadas y manejadas son divertidas y atraen gente, mueven dinero, y facilitan apreciar los lugares desde otra perspectiva, desde un "vuelo". En su ambiente adecuado, pueden ser válidas y positivas. No se discute, y no se trata de negarlo.

Lo grave es revisar el contexto territorial en que se plantea, el grado de impacto que esto trae, la conflictividad que es fácil suponer vendrá para el territorio, y la insostenibilidad de esas infraestructuras y actividades en nuestro lago: un lugar cuyo potencial es el "turismo de humedales" (observación de aves, senderismo, ciclo-paseos por vías secundarias, navegación no motorizada, turismo académico y científico, turismo rural y comunitario), y no griterías de ordas humanas haciendo fila para la fugacidad de montarse 2 minutos en un cable, comprando chucherías y fotos del grito, dejando polución absurda a su paso y generando al lago más daños a los ya conocidos.

Alguien podrá pensar, ¿daño por qué?... si se hace bien no tiene por qué generar daños. La respuesta es simple: mire a su alrededor y revise qué se ha hecho bien desde lo público en términos de sostenibilidad y control, en el Lago de Tota... encontrará que la escala es 1:100 frente a los impactos continuados.

Por tanto, ¿es responsable y prudente dejar que esas ideas avancen?... o será más sensato centrar la mirada en restaurar nuestro territorio de todas sus heridas, y diseñar un "turismo de humedales" para gente dispuesta a pagar lo necesario por servicios y atractivos naturales bien dispuestos y sin impacto negativo.

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