Lago de Tota ante El Niño

Lago de Tota ante El Niño:

Una mirada a la crisis, para convertirla en oportunidad de bienestar ambiental

Los ciudadanos de a pie, no tenemos alternativa de control respecto a dicho fenómeno “navideño” (se afirma que es llamado El Niño por observaciones iniciales del mismo hechas en Perú en época decembrina, que tuvieron asocio cultural con el Niño Jesús), aunque sí de adaptación. Si ese fenómeno golpea nuestra alta montaña tropical y en particular a la cuenca del Lago de Tota, como se vienen anunciando y prediciendo sus impactos en todo el país duraderos hasta marzo del año entrante, significará que tendremos una crisis, de sequía y ausencia de lluvia, y con ello altas posibilidades de ver nuestro lago descendiendo su nivel a registros históricos, críticos.

Mareas con El Niño, fuente: Wikipedia
Es una pena que a éstas alturas no tengamos acceso público fácil a monitoreo oficial, actualizado o en tiempo real, de los registros meteorológicos del Lago de Tota. Los ciudadanos que dependemos de esa cuenca, deberíamos tener esa información a la mano, al acceso de un clic, ampliamente divulgada por la corporación ambiental (Corpoboyacá) e IDEAM, y así tener más claridad de lo que pasa a nuestro alrededor. No parece ser así (obtenerla implica engorrosas peticiones y trámites), aunque ojalá estuviéramos errados y ante éste llamado esas entidades reaccionaran informando ampliamente a la comunidad.

Niveles históricos Tota, fuente:
PEER Lagos Colombia, Lago de Tota
Para conocer algo del tema, lo más cercano conocido es un esfuerzo que adelanta la Universidad de Antioquia (con apoyo de USAID y la Universidad de Arizona –EE.UU-) para medir efectos de cambio climático en tres humedales del país, uno de ellos nuestro Lago de Tota. Y han venido alimentando información de libre acceso web, la cual ojalá pronto conecte registros en tiempo real como se tiene previsto. Para saber los niveles históricos del lago, pueden verse aquí: http://peerlagoscolombia.udea.edu.co/hgtotaes/index.html

Pero, ¿y de qué nos sirve saber todo ello, si no sabemos qué hacer?... pues bien, tenemos que aprender a adaptarnos a esa posibilidad de crisis frente a El Niño, que en un momento crucial y cercano puede golpearnos con la noticia de dejarnos sin agua en nuestras casas, así haya reserva en el “tanque” Tota. Porque los niveles podrían descender por debajo del principal tubo de suministro para la región de Sugamuxi, y los mecanismos de emergencia (bombas para inyectarle agua al sistema) podrían también fallar, como cualquier máquina en uso, o por necesidades de mantenimiento. Y entonces, ¿qué hacemos?

Lago de Tota, visual paramuna
Pensemos por un momento en la no dependencia del Lago de Tota para nuestro consumo (no solamente humano, sino agrícola, industrial, otros), y esto implica buscar fuentes alternas (subterráneas principalmente), sistemas de recirculación y tratamiento (usar el agua del sistema más de una vez, y no como ahora “usar y botar” lo que actualmente llega por tubería), y fijar nuestra mirada en la producción de la cuenca, como de todo nuestro sistema hídrico en la región. Preocuparnos seriamente por la producción de agua, no tanto por la distribución de la poca o mucha que tengamos ahora o ante El Niño. Si bien las medidas de controlar consumos ayudan, a mi juicio son paliativos que no resuelven la verdadera necesidad, ni solucionan el problema en el largo plazo. Cerrar la llave ayuda como emergencia, pero la solución real es emprender acciones que aseguren producción hídrica sostenible en las cuencas, para adaptarnos no a éste, sino a los siguientes fenómenos climáticos que, uno tras otro, serán parte de nuestra nueva realidad de cambio climático. Y claro, debe existir un acompañamiento educativo-formativo que mejore nuestra relación con el agua, que nos concientice de su valor.

Para tener cuencas sanas, buenas productoras de agua, debemos concentrar acciones que garanticen recuperación vegetal nativa en las zonas de recarga, las zonas altas capaces de atrapar el rocío y la humedad atmosférica circundante, como también amortiguar y almacenar los momentos de lluvia o abundancia, para que el agua siempre fluya de modo regulado y constante.

Rocío
La buena noticia es que, lo bueno que hagamos con una cuenca tan grande e importante como la del Lago de Tota, podemos por igual hacerlo en cualquier otra, no solo cuenca sino sub-cuencas y micro-cuencas, incluso a nivel de fincas y pequeñas zonas de captura y producción hídrica: Apuntar a la restauración vegetal nativa capaz de hacer el trabajo natural del ciclo del agua incluso en épocas de crisis, aprovechando nuestra condición tropical generadora de agua en momentos que no solemos contemplar ni apreciar. Convertir los momentos de rocío que llegan por enfriamiento nocturno y matutino en que la humedad relativa se condensa, en flujos hídricos, pues incluso con El Niño ¡son momentos de agua!

Si alguien toma acción o reacción positiva frente a lo dicho, habrá valido la pena escribirlo.

Felipe Andrés Velasco
Fundación Montecito, Sogamoso
09.8.2014

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