"Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía." Antoine de Saint-Exupéry (1900-1944) Escritor francés.
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lunes, 11 de febrero de 2013

Las cadenas de valor

Hace un tiempo conocí por conferencia web cómo en Brasil se estaba implementando control a la deforestación del Amazonas, aplicando sanciones incluso a expendedores de carne al público.

Sin mucha reflexión me dije, ¿cómo?, y ¿qué tiene qué ver la venta de carne con la deforestación del bosque?. Pues bien, tiene todo qué ver como eslabón de la "cadena de valor" de la deforestación (deforestación > pastoreo > ganado para carne > expendio de carne al público), y como ello también muchas cadenas o eslabones más.

En efecto, cada vez que se vendía carne conectada con esa cadena a la deforestación del Amazonas, los compradores estaban indudable e inconscientemente patrocinando y "pagando" por la ocurrencia de esa deforestación.

Creo que allí, en levantar la mirada y apreciar las "cadenas de valor" que conectan una cosa con otra de principio a fin, podemos apreciar que la solución de un problema no está solamente en arreglar el eslabón, sino que debe corregirse la cadena completa para que el arreglo realmente se sostenga en el tiempo; sin olvidar además que, todas las "cadenas de valor" están indefectiblemente conectadas con nosotros, con nuestras decisiones de vida, de hacer o no hacer, de consumir o no, del desenfreno desarrollista o el decrecimiento consciente.

Y aplica a conectar monocultivos con fábricas de camiones, minería con urbanismo o con tecnología, deforestación con la canasta familiar, petróleo con ropa, etcétera.

Otra manera de recordar que, la energía se transforma, una cosa pasa a otra y sucesivamente, pero se mantiene en su conjunto; la clave está en seguirle la pista de forma encadenada de un extremo a otro, y eso, tan simple, puede ser base de legislaciones más acertadas, menos excluyentes y mejor encadenadas, y especialmente base de decisiones personales más concientes, pues lo que hagamos en el día a día repercute, bien o mal, no lo dudemos, en algún extremo de variadas cadenas que ni imaginamos.

Por ello la superior importancia de la coherencia para lograr cambios, y en ello ¡cuánto nos falta aprender!, no podemos tanquear con gasolina nuestro carro para ir o unirnos a una manifestación de "no al petróleo", o utilizar rollos de papel y volantes para decir "no a la deforestación", o hacer uso indiscriminado de la tecnología con celulares y computadores para decir "no a la minería"; está bien protestar, claro, y aún con incoherencia hay "intocables" con los que no se negocia (ej. impacto a páramos); pero en general, sin coherencia con nuestro ejemplo individual de vida, no tiene efecto real ni sostenible a futuro eso de pretender "pecar y rezar" al tiempo. Decir "no" o "sí" con objetivos de impactar y cambiar, implica un ejercicio superior de coherencia capaz de demostrar desde nuestra individualidad, que realmente somos conscientes de las "cadenas de valor" que conformamos, y que podemos mostrar desde lo individual que lo propuesto tiene sentido.

La conciencia individual, multiplicada, es capaz de ofrecer cambios sustanciales y posiblemente más fácil de lo que imaginamos. El llamado es a que tengamos miradas nuevas a lo mismo que ha estado siempre allí, más incluyentes, con otros ángulos que de repente puedan hacernos despertar y sentir, en armonía con los demás y la naturaleza. "Se tú mismo el cambio que deseas ver en el mundo" (Gandhi).

Felipe Andrés Velasco
Director - Fundación Montecito

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